Amarillo, azul y roto. Años 90: arte y crisis en Ecuador

Centro de Arte Contemporáneo, Quito, 2019

La década del noventa representa uno de los periodos más inestables de la historia política del Ecuador, con reiteradas crisis económicas, sociales y culturales. Varios movimientos sociales se articulan y protagonizan resistencias y disensos frente a los impulsos y recetas de modernización neoliberal en el país. El descontento frente a las medidas neoliberales y la corrupción generalizada se hace presente en las calles, con protestas, marchas y caídas de presidentes, la crisis se intensifica entre fines de los noventa, con el feriado bancario, la dolarización y la migración de millones de ecuatorianos.

Esta exposición busca mostrar las distintas maneras en que los artistas problematizaron y reaccionaron de manera crítica frente a ese contexto marcado por la inestabilidad y la corrupción. La crisis, en ese sentido, se constituye en una situación potente y productiva para las prácticas artísticas.

Las propuestas artísticas expuestas en el Pabellón 3 representan posturas críticas, se trata de cuestionar al poder y al discurso de lo nacional, a través de la representación, la reproducción serial de la imagen en las calles y la generación de plataformas colectivas. Frente al discurso monolítico de nación, se presentan otras voces que cuestionan la invisibilización de sectores sociales y recuerdan a la sociedad las omisiones y los sucesos olvidados por la historia oficial. Frente a la narrativa de la justicia, ciertas propuestas, en articulación con movimientos sociales, recuerdan al Estado que hay personas desaparecidas. Frente a la política partidista de rostros sonrientes y amables, las prácticas artísticas representan rostros arrogantes y corruptos. En esta sala también se presenta un documental relacionado con el levantamiento indígena de 1990 que representa un punto de quiebre en el modo de hacer política y manejar la cultura en el país. Esto coincidió en la conmemoración de los 500 años de “descubrimiento de América”, revisada de manera crítica desde distintos lugares del continente.

Durante la década del noventa se vivió una recesión económica que tuvo consecuencias en lo social y cultural, pero que paradójicamente potenció a las prácticas artísticas y reactivó un sentido crítico. En el Pabellón 4 se reúnen diversas propuestas que tratan la crisis desde el humor, la ironía y la apropiación como herramientas artísticas potentes. Algunas ironizan sobre la historia reciente del Ecuador colocando a los políticos como personajes de feria, otras recogen la presencia política de sectores populares e indígenas en el espacio público, o intervienen en el espacio público frente a la falta de espacios para el arte contemporáneo. Muchas de las propuestas de esta sala tratan el feriado bancario y la dolarización, sucesos que se dieron a fines de la década y afectaron a millones de ecuatorianos. El “cushqui” devaluado sirve como material artístico y argumento para objetos de arte, exposiciones, intervenciones y acciones en el espacio público. Al final del recorrido el archivo AMAME de la migración ecuatoriana condensa en un audiovisual las consecuencias de la crisis de la década.

Curaduría: Pamela Cevallos y Manuel Kingman